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Plutarco Elías Calles (1877 - 1945)

Plutarco Elías Calles
(1877 - 1945)

Plutarco Elías Calles (1877 - 1945)

Plutarco Elías Calles realizó una importante labor social como gobernador del estado de Sonora: prohibió el consumo de bebidas alcohólicas, reguló el divorcio y fijó el salario mínimo.

Desde su puesto de gobernador y comandante militar del Estado de Sonora, meses antes de que las balas terminaran con el villismo en ese mismo estado, en agosto de 1915, Plutarco Elías Calles dibujó para los sonorenses un programa de gobierno cuyos cimientos serían los "mártires de la idea", que seguían cayendo aún "frente al enemigo", y su inspiración: el "anhelo de reformas sociales que cada soldado siente en su corazón y consuma con su fusil". La educación sería la "base más firme de la democracia" y se implantarían, contra las instituciones reaccionarias, "aquellas que el progreso y la civilización exigen". El gobierno favorecería a "las agrupaciones políticas de carácter permanente que defiendan ideales y principios bajo la forma de un programa: los principios lo serían todo, los hombres nada".

Una república antimonopolista de pequeños propietarios, dirigida por un Estado omnipotente del bienestar, que había de ser vigilante, regulador, distribuidor y, si era preciso mediante la expropiación de los bienes de los terratenientes y los enemigos del pueblo, creador de la riqueza nacional. Una república ilustrada cuyo programa sintetizaba maravillosamente el lema final: "Tierras y libros para todos".

Del regeneracionismo apolítico al maquiavelismo del poder

La historia parece burlarse a veces de sus protagonistas, convirtiendo las bellas palabras de los programas en negras páginas para el futuro. Así, el ideal moralizador, que, con la rectitud de un ángel exterminador, emprendiera en 1915 (dictando leyes que prohibían la fabricación y el consumo de alcohol, legalizando el juego, mandando crear escuelas primarias en todo lugar donde hubiera más de veinte niños, obligando a las empresas a fundar escuelas nocturnas para los trabajadores, combatiendo la usura, el despojo y el pacto de retroventa o suprimiendo la tortura en las penitenciarías), cedería el lugar a un gobierno de la Nación, basado en un sistema que combinaba de forma equilibrada la propaganda obrerista del nuevo Estado proletario con el caciquismo las prebendas y la represión de los intentos de organización independiente del poder.

Muy pronto, las exigencias prácticas de la consolidación del poder en Sonora fueron arrinconando la regeneración y la felicidad del pueblo por unas tareas menos brillantes pero más prácticas: la reconstrucción administrativa, financiera y fiscal de la maquinaria de un Estado devastado por la Revolución, tarea en la que Calles, en unas ocasiones, y De la Huerta, en otras, demostraron sus extraordinarias cualidades de gestores eficaces. Frente al caos administrativo y la destrucción de recursos del anterior gobierno dirigido por Maytorena, Calles supo emprender una política de restauración del Estado, basada en la defensa de la propiedad privada de los sectores que mostraran su lealtad a las nuevas autoridades.

Un hombre hecho a sí mismo

Plutarco Elías Calles nació en 1877 en el pueblo de Guaymas (Sonora), fruto de una relación temporal entre un rico hacendado del Estado, Plutarco Elías, y una joven llamada María de Jesús Campuzano, la cual aceptó que su hijo fuera reconocido y recibiera el apellido de su padre, pero no consintió contraer matrimonio con él. Obligada a buscar posteriormente la protección de un modesto cantinero del pueblo de Hermosillo, el pequeño Plutarco pasó a vivir con él y, en agradecimiento a su padrastro, adoptó su apellido Calles, con el que entraría en la historia mexicana.

Tras quedarse huérfano a los cuatro años, no puede decirse de Plutarco E. Calles que su infancia y adolescencia fueran un camino de rosas. Durante toda su vida y a lo largo de su carrera política, los dos mundos en que se movió en sus años mozos iban a estar presentes en su futuro: la vida diaria de la cantina de su padrastro y su asistencia a la escuela, en la que se distinguió como alumno aventajado. A los dieciséis años, Calles, considerado un muchacho hosco y enérgico, obtuvo el título de maestro y, poco después, se convirtió en profesor de la Escuela de la Moneda de Hermosillo. Durante estos años, simultaneó sus trabajos como profesor con los de encargado en Guaymas del hotel California y administrador de un negocio comercial en Agua Prieta. Allí conoció y entabló relaciones con los que habían de ser en el futuro personajes importantes de la Revolucién, como Adolfo de la Huerta, Carlos Plank, Ignacio Bonilla, etc., a la vez que ejerció también como redactor en los periódicos El Siglo XX y la Revista Escolar del Estado de Sonora.

En 1912, Plutarco Elías Calles ingresó en el ejército en calidad de capitán para luchar contra el movimiento orozquista y, un año más tarde, participó activamente en el derrocamiento del presidente Huerta, desde las filas del Ejército del Norte del general Alvaro Obregón, llégando a alcanzar en 1915 el grado de coronel por sus destacadas actuaciones militares en la lucha contra Pancho Villa.

Gran reformador social

En este mismo año, el presidente Carranza nombré a Calles comandante militar y gobernador de Sonora, cargo desde el cual realizó una excelente labor social y que fue para él una excelente escuela política. En sus dos períodos como Gobernador de dicho Estado, Calles prohibió la fabricación, venta y consumo de bebidas alcohólicas, reguló el divorcio tras la reforma del código civil, fundó escuelas y bibliotecas, suprimió el Tribunal Superior de Justicia, derogó las exenciones de impuestos, fijó el salario mínimo y adoptó medidas contra los sacerdotes católicos.

Durante su segundo mandato como gobernador electo de Sonora, a partir de 1917, promulgó una nueva Constitución para ese Estado y diversas leyes agrarias y laborales de marcado corte social. Dos años más tarde, Carranza lo nombró secretario de Comercio y Trabajo, si bien, no duró mucho en esos cargos, ya que dimitió para apoyar la candidatura de Álvaro Obregón a la presidencia frente a Carranza, que pretendía ser reelegido. Tras el asesinato de Carranza y el acceso a la presidencia de Obregón, Calles subió un peldaño más hacia la jefatura del país. Nombrado secretario de Gobernación, cargo que desempeñó durante tres años (1920-23), Calles se convirtió en el brazo derecho del presidente y en su virtual sucesor. Finalmente, tras sofocar la rebelión de los seguidores de "De la Huerta", fue elegido presidente para el período comprendido entre los años 1924 y 1928.

El paso de Calles por la presidencia de la República quedó jalonado por una serie de grandes reformas sociales, docentes, agrarias y laborales, lo que significa que durante su gestión la reconstrucción administrativa del Estado experimentó un fuerte impulso. No hubo área política en la que no incidiera. Así, durante los dos primeros años de su mandato inició un gran plan de obras publicas para el cual creó dos Comisiones, la Nacional de Irrigaciones y la Nacional de Caminos, que controlaron la aplicación de su política.

En otros terrenos, como el económico, Calles efectuó también diversas modificaciones que mejoraron el sistema fiscal, convirtiéndose éste en uno de los pilares de su política. Entre las reformas económicas más importantes figuran la creación del Banco de México, como una entidad semi - privada; el establecimiento de la Comisión Nacional Bancaria; la promulgación de la Ley General de instituciones de Crédito y Establecimientos Bancarios; la diversificación de los ingresos y la centralización de la carga tributaria, consolidando de esta forma una alianza entre el capital y el gobierno.

A fin de controlar otro de los pilares del Estado, el presidente procedió a la reforma del Ejército gracias a la gestión de su ministro de la Guerra, Amaro, quien consiguió modernizar a las Fuerzas Armadas y someterlas a la autoridad del poder central por medio de la Ley Orgánica del Ejército, la de Disciplina Militar y la de Retiro y Pensiones.

Alianza con el obrerismo

Una de las promesas que hizo durante su campaña electoral fue la defensa nacionalista contra la injerencia extranjera principalmente en cuestiones económicas. Su política estaba centrada en la regulación del capital extranjero y la obligación de pagar impuestos en México, todo lo cual tuvo evidentes implicaciones en su política exterior. Gracias precisamente a esta política nacionalista pudo mantener la alianza con el movimiento obrero a través de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), aunque esta alianza no se debió sólo a esta política "obrerista", sino también a que Calles tuvo la habilidad de situar al líder de la CROM, Luis Morones, sucesivamente en las carteras de Industria, Comercio y Trabajo.

En su afán de ganarse a la clase campesina, Calles siguió una política de reparto de tierras, para lo cual, lo primero que hizo fue relegar a un segundo plano al Partido Nacional Agrarista, que seguía apoyando a Obregón. Su gobierno introdujo un nuevo matiz en la redistribución de tierras al establecer la sustitución del sistema de explotación colectiva por el individual y al reglamentar la forma de asignación de las tierras ejidales (1925).

Intentona cismática

El rasgo más sobresaliente de Calles desde sus primeros escarceos en la vida política y sobre todo durante su campaña electoral fue su marcado carácter anticlerical. Durante toda su gira electoral, Calles hizo gala de violentos pronunciamientos anticatólicos y estas tesis las llevó a la práctica una vez que hubo ocupado el sillón presidencial.

La primera acción dirigida contra la Iglesia la emprendió su gobernador de Tabasco, Tomás Garrido, quien estableció por decreto que únicamente seis sacerdotes podían ejercer su ministerio en el Estado y con la condición de que fueran casados. Esta disposición del gobernador tabasqueño era el comienzo del tragicómico intento presidencial de crear un cisma en la iglesia mexicana. En efecto, hay historiadores críticos de Calles que consideran que algún día, no muy afortunado para el Presidente, cayó en sus manos una biografía del rey Enrique VIII de Inglaterra, la cual le impresionó tanto que decidió seguir sus pasos y romper con Roma.

El primer paso fue fundar la Iglesia Católica Apostólica Mexicana bajo el pontificado de un buen señor apellidado Pérez, y al que se le dio el tratamiento de Patriarca. Es muy posible que esta situación no hubiera llegado a más si el gobierno no hubiese conseguido que para el establecimiento de esta iglesia nacional, tres sacerdotes firmaran un manifiesto en el cual desconocían la autoridad del Romano Pontífice. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado se deterioraron inevitablemente. La Iglesia denunció en un acto público la Constitución de 1917 a lo que el Gobierno respondió con el cierre de conventos y escuelas católicas. La única medida que la Iglesia podía tomar en aquel momento (Julio de 1926) fue la suspensión por decisión propia de la celebración de todo tipo de culto.

Con tales antecedentes era de esperar que este "conflicto religioso" desembocara abiertamente en una revolución armada, que recibió el nombre de rebelión cristera, y que rápidamente se extendió por los Estados de Jalisco, Guanajuato; Colima y Michoacán, movilizando particularmente al campesinado, aunque la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa, que era la que dirigía el movimiento, tenía profundas raíces urbanas.

La lucha por seguir en la brecha

El año 1927 fue aciago para el gobierno callista, ya que a la revolución cristera se unió el descenso del precio mundial de la plata y el incremento de las tensiones con Estados Unidos, principalmente debido a las presiones de los petroleros norteamericanos.

Desde el punto de vista de la política interior el acontecimiento más importante de ese año fue la supresión, por el gobierno callista, del principio de la no-reelección, con objeto de que pudiera ser reelegido como presidente el general Álvaro Obregón.

Tras el asesinato del reelecto presidente, el Congreso entregó el gobierno a Emilio Portes Gil, sin que ello significara la desaparición de Calles de la vida política, pues al año siguiente fundó el Partido Nacional Revolucionario con el que pretendía poner fin a la era de los caudillos e iniciar la época institucional. Calificado como "Jefe Máximo de la Revolución", continuó ejerciendo su influencia entre 1928 y 1934, motivo por el cual se conoce a este período como el "Maximato". Fue secretario de Guerra y Marina, con Portes Gil (1928-30), los mismos cargos los ocupó con Ortiz Rubio (1930-32) y desempeñó además los de Hacienda y Crédito Público con Abelardo L. Rodríguez (1932-34). Pero su estrella se extinguió definitivamente en el año 1936 cuando Lázaro Cárdenas lo desterró de México, yendo a vivir a la ciudad de Los Ángeles hasta 1941 cuando se le autorizó el retorno, instalándose primero en su hacienda de Soledad de la Mota, Nuevo León, y más tarde en Ciudad de México. Falleció en Cuernavaca en 1945 sin volver a intervenir en la vida política del país.

1877 Nace en Guaymas, en el Estado de Sonora, el 25 de septiembre PLUTARCO ELIAS CALLES.
1913 Tras el asesinato de Madero, apoya el levantamiento constitucionalista. Enrolado en las fuerzas de Obregón, se distingue por sus acciones, por lo que es ascendido a teniente coronel y nombrado comandante militar de Hermosiflo y jefe de las fuerzas militares de Sonora.
1914 Enfrentado al gobernador Maytorena, abandona la capital y se refugia en la frontera, permaneciendo al frente de los carrancistas de Sonora en Naco y Agua Prieta.
1915 En julio, ataca las posiciones de Maytorena. En agosto, es nombrado por Carranza gobernador y comandante militar de Sonora.
1917
a
1919
Se inicia su segundo mandato como gobernador electo de Sonora, con la promulgación de una nueva Constitución para el Estado y diversas leyes agrarias y sociales.
1920
a
1923
Se ve obligado a dimitir para apoyar la candidatura de Obregón a la presidencia en contra de la reelección de Carranza.
1924 Sofocada la rebelión de los "de la huertistas", es elegido presidente para el período de 1924 a 1928.
1926 Clausura de conventos, iglesias y escuelas, y expulsión de clérigos extranjeros, medidas que propiciarán la rebelión cristera.
1927 Rebelión cristera y tensiones con Estados Unidos por las presiones de los petroleros norteamericanos.
1928 Finaliza el mandato de Calles y es reelegido Obregón, asesinado al poco tiempo de asumir la presidencia.
1929 Calles funda el Partido Nacional Revolucionario. Es nombrado secretario de Guerra y Marina por el presidente Portes Gil para derrotar las múltiples sublevaciones contra el "Maximato". Calles se retira a su finca de Santa Bárbara, pero continúa dictando la política, convertido en el "Jefe Máximo de la Revolución".
1930
a
1933
Secretario de Guerra y Marina con el presidente Ortiz Rubio (1931-1932) y secretario de Hacienda y Crédito Público con Aberlardo L. Rodríguez (1933).
1935 Enfrentamiento con Lázaro Cárdenas por su política nacionalista y de expropiación de los petroleros norteamericanos.
1936 Calles es expulsado de México junto con los dirigentes callistas significados en la ola de atentados y sabotajes contra el gobierno de Cárdenas. Se instala en San Diego, California.
1941 Regreso de Calles a México, afincándose en su hacienda de Soledad de la Mota, Nuevo León, y después en Ciudad de México.
1945 Fallece en el Hospital Inglés de Ciudad de México, por complicaciones postoperatorias.

Bibliografía

Grupo EDITORIAL OCEANO DE MEXICO, GRANDES BIOGRAFIAS DE MEXICO, 1ra edición, 1996, ed. OCEANO, México, 312 pp.


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